Aurora lo miró fijamente: —¿Qué intentas, ponerme a prueba?
Fernando levantó su mano para acariciar su cabeza: —¿Qué ideas tan confusas estás teniendo? No es necesario ser amantes para ser amigos. Conocernos ya es suficiente, no hay razón para actuar como enemigos, evitándonos. Yo no me molestaré, confío en ti.
Aurora frunció el ceño: —Confías en mí, pero yo no confío en mí misma. Si él me dice cosas bonitas, quién sabe, tal vez me vaya con él…
Fernando la abrazó de repente.
La besó apasionadame