Gabriela se sintió incómoda bajo su mirada penetrante y tosió ligeramente.
Se giró para pasar por su lado: —¿Por qué me miras así?
—¿Qué te dijo en la llamada? —preguntó Alfredo.
Aún con una mirada intensa.
Tratando de leer algo en su expresión.
Gabriela fue honesta: —Se trata de Alberto.
Alfredo frunció los labios. —¿No vas a ir a verlo? A pesar de todo, es tu hermano de sangre. ¿Cómo puedes ser tan fría?
Gabriela no se inmutó: —Ir allí no cambiará nada. Además, me necesitan más aquí.
Con Rodri