Al ver a Rodrigo, Estela rápidamente subió al coche, evitando cualquier contacto visual con él. No era que le temiera, pero no estaba acostumbrada a su indiferencia.
No quería que Rodrigo pensara que intentaba acercarse con segundas intenciones.
Ella tenía muy claro cuál era su lugar.
Mejor mantener las distancias.
Rodrigo miró de reojo hacia el coche, pero no comentó nada.
Aurora solo saludó antes de marcharse.
Gabriela se acercó y tomó del brazo a Rodrigo, llevándolo hacia la casa.
—¿Hoy manda