Alfredo se dio la vuelta y vio a Alberto de pie, no muy lejos, y a Aurora a su lado.
Su mirada se volvió antinatural por un momento antes de que sus ojos se posaran finalmente en Aurora.
Alberto estaba muy cerca de Aurora como para sentirla temblar y alargó la mano para cogerla y susurrarle, "No tengas miedo, estoy a su lado."
Al ver que Alberto cogía de la mano a Aurora, las manos de Alfredo, que colgaban a su lado, se cerreraron en puños.
Gabriela se dio cuenta de la tolerancia de Alfredo y se