El señor Gutiérrez miró al señor Linares, "Se va del Grupo de Triunfo, no del mundo de los negocios, ¿por qué, le interesa trabajar con el señor Lozano?"
El señor Linares estaba tan avergonzado en ese momento que quería encontrar una grieta en el suelo.
Sus mejillas estaban rojas y sonrojadas como si hubiera estado bebiendo, "Me encantaría, me temo que el señor Lozano no quiere colaborar conmigo."
El señor Gutiérrezo ya era viejo, y lo había visto y comprendido todo con claridad.
Los ojos astuto