Inmediatamente después, se cayó en un firme pero cálido abrazo.
Encogiéndose instintivamente, volvió a mirar a Rodrigo y le susurró, "Qué haces, me estás asustando."
Rodrigo la miró, con la voz baja, "¿Me seduces sin ropa?"
Gabriela, "..."
¿Estaba desnuda a propósito?
Todo era por él.
Susurró, con tono suplicante, "Estoy cansada y ya llego muy tarde."
Rodrigo suspiró suavemente y la llevó al baño.
No hice nada más.
Gabriela había perdido mucho peso últimamente, y no quiso torturarla.
Dalia se ac