Mientras que la miraba con atención, la mujer que se parecía a Inmaculada, la vio.
Los ojos se sobresaltaron al principio, como si se sorprendieran de verla, pero pronto se mezclaron con una pizca de resentimiento.
La última vez Gabriela había sentido que la miraba mal, y esta vez la vio bien.
No pudo evitar fruncir el ceño.
No se conocían, así que ¿por qué estaba siendo tan poco amable consigo misma?
Alejandro vio a Gabriela, y tiró de su mujer enseguida.
Tras salir la vista de Gabriela, susurr