El Ceo Apolo embestia a Isabel suavemente, la tenía acostada de espalda a él, le besaba el cuello mientras con sus manos apretaba sus caderas para controlar sus movimientos, ella temblaba de placer debajo del trabajado cuerpo del hombre que amaba, Apolo buscó los labios de su mujer, nadie podía negar que sus cuerpos estaban hechos el uno para el otro, la pasión con la que hacían el amor podía provocar un avasallante incendio
Isabel ahogó sus gritos en la almohada cuando Apolo la hizo correrse,