En una lujosa mansión al norte de la ciudad Alegra de Altamirano no quería ni siquiera cargar en brazos a su pequeña hija Valentina, Aníbal Altamirano no les ponía la más mínima atención ni a la bebé ni a su madre, esa pobre bebé que aunque nació en cuna de oro, no tenía el amor de padres que todo niño pequeño necesita
Aníbal Altamirano se la pasaba en los clubes, divirtiéndose con mujeres, cuándo Alegra se molestaba con él, ya no era como antes que trataba de arreglar las cosas, ahora todo