Los rayos del sol ya hacía rato que entraban por la ventana.
Eran las 7 de la mañana y aunque quisiera pasar todo el día en la cama con ella, sabía que en unas horas sus hijas se despertarían y tenía que estar en su casa.
-Mateo...mis padres no saben donde estoy y… no están acostumbrados a que no vuelva a casa… aunque soy una adulta.
-Te llevo hasta tu casa… así yo también duermo un par de horas.
-Gracias.
Les costó horrores, a los dos, separarse, sin embargo Mateo nunca dijo que la iba a llama