Esta vez nos atacaron varios hombres armados, con la intención de matar a Michel Trevor, incluso a plena luz del día. Yo recién había entrado a la clínica, a cumplir con mis labores cotidianas. Marqué mi tarjeta y fui a mi consultorio. Me puse mi mandil, abrí mi laptop y llamé al anexo de Karlson para saber si ya había algún paciente en espera, para atención ambulatoria, pero él no me contestó. Me sorprendió porque Karlson se supone que estaba una hora antes en la clínica, haciendo el triaje