Compramos la casa. Y los dos firmamos. -Ya es nuestra, Louis, de los dos-, le volví a aclarar.
Juntos elegimos los colores, contratamos a un experto para que arregle el jardín, también mandamos componer la zona de parrilladas que estaba muy deteriorada al igual que la terraza. Una semana después compramos los muebles, aparadores, vitrinas, cómodas, la alacena, cocina, refrigerador, mesa, silla e instalamos el jacuzzi. Louis quedó muy admirado cuando la casa ya estuvo completamente amoblada