—Podría ser peor.
Sasha miró a su madre con dureza, antes de girar la cabeza.
Toda esta semana ha estado ignorándola.
Acomodó las piernas en el sofá, apoyando la barbilla en la mano, ignorando el fuerte televisor que tenía delante.
De repente, un fuerte golpe en la puerta sonó en la habitación, cogiendo por sorpresa tanto a Sasha como a su madre.
Se levantó, abriéndola ligeramente con nerviosismo.
Sasha no pudo oír ni ver con quién hablaba su madre a través de la rendija de la puerta, pero cuan