—Quédate en la cama conmigo...— Tate gimió, agarrando las caderas de Sasha. Ella se rió y se dejó caer de nuevo en la cama. Estaba de buen humor por no haber tenido ni una sola pesadilla la noche anterior. Y Tate también parecía estar de muy buen humor.
—Tengo clase—, dijo Sasha con una risita, dándose la vuelta para quedar encima de Tate. Él la observó con diversión, con sus ojos plateados encendidos de excitación.
—Y el Rey Alfa no debería ser el que me impidiera ir a la escuela—, afirmó Sash