—¡La mejor de las mañanas para ti!
Sasha abrió de golpe las cortinas, dejando entrar un chorro de luz brillante que casi la cegó.
Grace gimió detrás de ella y se tapó la cara con una almohada. Sasha abrió la ventana, disfrutando de la brisa fresca que le rozaba la piel húmeda.
—Eso es más bien—, murmuró para sí misma. Se giró y vio que Grace seguía hibernando bajo la maldita almohada.
—Y ahora es cuando respondes con y el resto del día para ti—, terminó Sasha. Grace murmuró algo incoherente en