31. Tal vez no pueda perdonarte
Abril Lara
Era la segunda vez que miraba a mi espalda para encontrarme con la mirada de Elías que me alentaba a tocar la puerta de madera que tenía frente a mí, había venido hasta esta ciudad a dos horas de la Capital, para enfrentar todos los miedos, frustraciones, preocupaciones y problemas que sabía no podía evadir para toda mi vida.
Mi móvil sonó, una ligera sonrisa se dibujo en mi rostro al ver que la llamada era de Elías.
Conteste.
—Puedo acompañarte si es demasiado difícil para ti —exhal