30. En esta y en todas las vidas...
Sonrío con malicia. Atraigo sus caderas pegándolas justo en el interior de mi entrepierna sin dejar que entre en mí. Comienzo besando y chupando el lóbulo de su oreja izquierda con deleite, bajo por toda su piel hasta su cuello donde me detengo besándolo con esmero mientras él suspira de placer.
Sus manos se pierden entre mi melena al tiempo que comienza a hacer lo mismo, besa mi cuello provocando pequeños espasmos en mi feminidad. Con cuidado abre los botones delanteros de mi vestido, desde qu