16. El engaño
Elías Ferrer
Llevé a Abril al restaurante donde había ido unos días antes junto a Francisco, no era una persona que socializara tanto así que preferí llevarla a un lugar que ya conocía, era un lugar tranquilo y el servicio era bueno. No quería dejar de ver su sonrisa, ni alejarme de ella, no quería que se llegará el momento de tener que dejarla en el local de su tía, miré mi reloj con disimulo mientras una señorita con uniforme nos atendió en la entrada, faltaban ya sólo dos horas para regresar