Todos los demás se quedaron boquiabiertos ante Charlie, incapaces de creer que un ser humano fuera capaz de controlar los rayos.
Tanya y Hamed sabían que Charlie era poderoso, ¡pero no hasta el punto de poder hacer magia!
En cuanto al líder, se dio cuenta de que aquel joven estaba a otro nivel —si no procedía de un mundo completamente distinto— y de que no tenía ninguna posibilidad de ganar.
Dejando caer sus armas, se arrodilló con estrépito y exclamó en tono reverencial: "¡Siento haber sido