En el bar, el líder de los hombres vestidos de negro se sentía frustrado mientras esperaba a que se restableciera la comunicación.
Al mismo tiempo, observaba la figura alta, esbelta y elegante de Tanya, y sintió un ardor creciente en su interior.
Se suponía que debían llevar a cabo un gran atentado que conmocionara al mundo, por lo que sabía que debía contener sus impulsos.
Aun así, se acercó a Tanya y le sonrió.
"No pensé que te vería aquí, señorita Sweet. Eres mi ídolo, la diosa de mi cora