Jacob, sin embargo, tenía otras ideas.
Al tirar de la manga de Albert, cogió su tetera y le sirvió una taza de té, aunque se había enfriado un poco.
Luego, tomando su taza con una mano, tomó su teléfono con la otra, lo desbloqueó y encendió la cámara.
Su movimiento fue ágil y fluido, y de inmediato cambió a la cámara frontal, sosteniendo su taza junto a la de Albert y exclamando: “¡Vamos, Don Albert, brindemos por su salud y tomémonos una foto para conmemorar la ocasión!”.
Albert naturalment