Matilda había estado escuchando atentamente antes, pero ahora, estaba agachando la cabeza, manipulando su teléfono, y su expresión incluso tenía una pizca de timidez y felicidad, como la de una niña.
Jacob sintió una punzada de celos. Mientras hacía la presentación, no pudo evitar pensar con resentimiento para sí mismo: ‘¿De qué ha estado charlando Matilda con ese tipo Yolden? Está tan feliz…’.
En ese momento, Matilda acababa de recibir un mensaje de Yolden. En el mensaje, Yolden le informaba