Charlie dijo sin dudar: “Seguro. ¿Cuándo te conviene? Envíame la dirección y te veré ahí”.
Charlie siempre había respetado a Yolden no solo porque era un hombre agradable y talentoso, sino también porque él y su madre se conocían desde hace mucho tiempo y habían ido a la misma escuela.
Yolden dijo apresuradamente: “Acabo de llegar de la Universidad para Adultos. Es fin de semana y no tengo clases hoy. ¿Por qué no me envías la dirección y te veo ahí?”.
Charlie pensó por un momento. Eran un poc