Moses se rio. “Es imposible. Te digo esto porque pase lo que pase, debes morir hoy. Me hundiré con el barco y nunca te daré la oportunidad de sobornarme porque sé que tu hijo me matará mañana si no te mato ahora. Además, incluso si te vas de este lugar y del país, tu hijo nunca te dejará regresar con vida a México. Pase lo que pase, debes morir”.
La expresión de Gustavo se tornó sombría en este momento. Él sabía que Moses había quemado sus naves y definitivamente lo mataría esta noche.
Mientra