La razón por la que Charlie ya no se escondió fue porque sentía que no había necesidad de preocuparse de que Fleur se enterara. En este momento, Fleur ya había pasado por seguridad y aduana con un pasaporte oskiano que había preparado hace mucho tiempo. Se sentó en la sala exclusiva, sintiéndose nerviosa e inquieta mientras esperaba su vuelo.
Su ansiedad y pánico hicieron que los músculos de sus piernas se contrajeran incluso ahora. En su mente, las ensordecedoras palabras de Marcius: ‘¡Sal aho