Charlie vio la negativa de Vera escrita en su delicado rostro, por lo que la persuadió: “Como ya arrancamos las hojas, será un desperdicio no probarlas. Además, eres la única que entiende a la Madre del Té Pu-erh. Simplemente confiar en la intuición no es suficiente. ¡Tienes que probarlo para confirmarlo con seguridad!”.
Dicho eso, le acercó una hoja a la boca a Vera y él mismo tomó la otra, diciendo: “Ven, probémosla juntos”.
Cuando Vera vio su insistencia, supo que no podría resistirse a él,