El Señor Laverick se sorprendió cuando escuchó la voz de Vera. Rápidamente le preguntó: “¿Qué sucede, Señorita Lavor?”.
Vera señaló el formulario de solicitud que él tenía en la mano y dijo: “¿Me lo puedes mostrar?”.
El Señor Laverick dijo sin dudar: “¡Claro, claro!”.
Dicho eso, le entregó el formulario de solicitud a Vera, pero no pudo evitar preguntarse: ‘Quería mostrártelo justo ahora, pero dijiste que no era necesario que lo hiciera. Los jóvenes en estos días son realmente cambiantes’.
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