Si se tratara de Harry Potter escrito por JK Rowling, podría ser muy rentable, pero no tendría ningún valor estratégico para Estados Unidos. Por lo tanto, la Casa Blanca no estaría interesada en este libro, y mucho menos en cualquier infracción contra el mismo.
Sin embargo, si otros países o compañías descubrieran patentes con valor estratégico, la Casa Blanca sería sin duda la primera en encontrar la manera de conseguir esta tecnología patentada.
La magia de la Píldora Restauradora de Botica