El almuerzo en casa de los Golding fue exquisito, con muchos ingredientes poco comunes que Yule solía resistirse a comer, y que Charlie nunca había probado.
Rachel le sonreía a Charlie, le había tomado mucho cariño a su futuro yerno, sin importar cuánto lo mirara.
Lo animaba a comer, instando a Quinn a que le sirviera más comida.
Aunque a Charlie le preocupaba que Yule y Rachel mencionaran el compromiso de Quinn o la posibilidad de tener hijos, le sorprendió que ninguno dijera nada.
Si bien