Colin, quien había recibido cuatro disparos, cayó de repente al suelo porque sus tobillos ya se habían desplomado.
Inconscientemente quiso utilizar las manos para sostener su cuerpo caído, pero olvidó que en ese momento no tenía manos, y que en vez no tenía nada más que dos armazones óseos ensangrentados.
Por lo tanto, cuando utilizó sus muñecas rotas para apoyar su cuerpo en caída, la gran fuerza de gravedad provocó un impacto y un dolor considerables en las heridas de sus dos muñecas, lo que