Al ver a Matilda prometer que lo dejaría llevarla a la habitación, Jacob se llenó de alegría por la emoción.
Desde que Matilda había regresado a Oskia, Jacob había estado ansioso por tener la oportunidad de revivir sus viejos sueños con ella. Finalmente, hoy marcó el comienzo de algo que anhelar.
En circunstancias normales, Matilda era hermosa, digna y muy independiente. No era fácil acercarse a una mujer así.
Sin embargo, Jacob sabía en su corazón que no importaba lo fuerte que fuera el