Esta era la primera vez que Hebron conocía a una persona como Charlie.
Por fuera, Charlie no peleaba, no regañaba y siempre sonreía. Parecía más civilizado que nadie. Pero una vez que abría la boca, se comía los huesos de uno.
¿Quince millones y medio de dólares oskianos? ¡¿Cómo podía sacar tanto dinero?!
A pesar de haber abierto una compañía de etiqueta y de haber ganado mucho dinero gracias a su negocio paralelo de prostitución, personas como él ganaban más y gastaban más también.
Después