Aquella noche, Charlie encontró por fin la paz, sintiendo la brisa húmeda del mar y escuchando el chapoteo de las olas.
Claire ya se había quedado dormida a su lado mucho antes, dándole la espalda para que él no notara nada extraño.
A primera hora de la mañana siguiente, se levantó en silencio mientras Charlie aún dormía.
Aunque hizo todo lo posible por no hacer ruido, Charlie lo percibió rápidamente y se despertó.
Tras salir del dormitorio, Claire encontró una puerta que daba al mar entre e