Para Juliet, estar embarazada no era un gran problema. Como ya estaba embarazada, lo único que tenía que hacer era abortar al bebé. Era como todas las demás veces, nada de que preocuparse.
Sin embargo, durante su viaje al hospital, el doctor le aconsejó que no abortara el bebé porque su órgano reproductor había llegado a su límite. Si se sometía a ese aborto, nunca má podria concebir.
Solo después de escuchar esas palabras, Juliet se dio cuenta de que estaba en un grave problema.
A toda muje