Concentrarse fue la tarea más difícil para Luna esos dos días siguientes, pero no le quedó más remedio que sumergirse en el trabajo para no volverse loca con las palabras de Jack.
Si algo conoce del hombre es que no dice nada a menos que esté realmente seguro de aquello y la manera de defenderse sólo mostró eso, seguridad.
—¿Dónde dejamos estos tomates? —pregunta el repartidor y Beverly lo acompaña por el pasillo para llevar la carga. Luna observa cómo van entrando los tomates y tras ellos otro