La respuesta sale de forma automática, certera y rotunda de los labios de Luna. Jack se echa hacia atrás sin comprender y su expresión cambia de inmediato. Si lo hubiese abofeteado, le habría dolido menos que aquella palabra tan oscura y la actitud fría de Luna.
—¿Qué? —pregunta aún incrédulo.
—Dije que no. No voy a casarme contigo, Jack.
—P-pero… Luna, esto lo habíamos hablado, tú sabías que yo quería que fueras mi esposa, y estuve buscando el mejor momento para pedírtelo. ¿Qué es lo que cambi