Cuando Luna pasa a la oficina, guiada por Jack, mientras le ordena a los hombres de la mudanza llevar las pertenencias de Luna a su cuarto, ella no puede evitar sentir su respiración agitada al recordar cómo conoció a Jack.
—Te llevaré a tu cuarto, sígueme —a Luna le parece más un regaño que una invitación, pero sigue a Jack porque ahora mismo sólo se le antoja recostarse y dormir un poco.
Sigue a Jack por una escalera de madera oscura con barandas de cristal, al llegar arriba se da cuenta de q