Valentín no mostró ni un rastro de impaciencia.
Luis, que estaba al lado, se quedó extremadamente sorprendido. Solo cuando el jefe le hizo una ligera señal con la mirada, recobró la compostura y salió en absoluto silencio.
—Señora, tome agua.
Valentín atento le sirvió un vaso de agua a Paola.
—El clima no ha estado muy bueno estos días. ¿Por qué vino hasta acá?
—Vine a traerte algo rico—dijo Paola, colocando con alegría el termo que había traído. —Mira, Valentín, preparé estos platillos especial