En la oficina, María estaba siendo brutalmente abofeteada mientras alguien le jalaba con rabia el cabello.
—¡Mamá! —El rostro de Diana cambió de color, y al instante corrió a separar a las dos personas—. Mamá, ¿cómo llegaste hasta aquí?
La persona no era otra que Paola.
—¡Descarada! Mi hija te preparó para ser su secretaria, ¡y tú te atreviste a meterte en la cama de su esposo, maldita perra!
María, ahora siendo sostenida por alguien, tenía la ropa totalmente rasgada, y varias marcas rojas de ra