Antes de irse, René echó un ligero vistazo a Diana y le recordó a Valentín:
—Hay cosas en las que te aconsejo tener más cuidado. Si llegan a oídos de tus mayores, no solo te perjudicarás a ti mismo, sino también lo harás a otros.
Valentín frunció el ceño.
En cuanto René se fue, Diana también quiso marcharse.
—Ya son las once, debo irme, señor Valentín. Gracias por lo de hoy, yo...
—Te quedarás aquí esta noche. —La fría voz la interrumpió de inmediato, dejándola atónita.
—¿Señor Valentín, está br