El puño de Valentín tenía la piel desgarrada y aún sangraba, claramente herido durante la pelea con Manuel. Diana, alarmada, exclamó angustiada:
—Creo que tenemos medicinas en casa.
Dicho esto, se levantó apresurada y fue al dormitorio a buscar el botiquín.
Valentín quiso detenerla, decirle que no hacía falta, pero al verla tan preocupada y ansiosa, por alguna razón, decidió mejor guardar silencio.
—El botiquín lo trajeron Luis y Karina la última vez, con algunos medicamentos de emergencia. Debe