—Este lugar es cómo una casa fantasma —pronunció Owen, mirando sus alrededores—. ¿Desde cuándo se habrán marchado? La casa parece que se está cayendo a pedazos con cada día que pasa.
—No me sorprende. Los Renieri-Meyfair estaban en la banca rota, supongo que tuvieron que irse a otro lugar, uno que pudieran cubrir con lo que les quedaba —opinó Peter y soltó una bocana de aire. El vaho se hizo presente ante las bajas temperaturas que golpeaban Velghary esa tarde noche.
Sin previo aviso la lluvia