La cámara del magisterio se hallaba en un extraño silencio mientras los miembros iban ingresando. Hasta hace sólo unos días eran más de cien personas, pero con la lista revelada de los involucrados en la Gran Hidra, el número se rejudo hasta al menos la mitad. Algunos huyeron del país y otros se confiaron demasiado, pensando que se trataba de una táctica de parte del príncipe para tener el poder de sus antecesores en secreto y terminaron arrestados.
Las mesas, dispuestas en forma de herradura,