El salón principal permanecía en un tenso silencio, roto únicamente por el llanto apagado de algunos nobles y el murmullo de conversaciones nerviosas entre los demás invitados. El cuerpo de seguridad fue el encargado de rescatar a los demás participantes, por lo que en cuestión de tiempo todos estuvieron a salvo en el salón mientras eran atendidos por el equipo médico del castillo.
La explosión en el laberinto fue bastante grande, pero gracias a sus rápidos reflejos todos sólo resultaron con al