El enfrentamiento entre Oliver y Macon se intensificó rápidamente. Cada golpe que el rubio cenizo bloqueaba parecía reforzar la confianza del castaño, quien atacaba con la precisión y arrogancia de alguien acostumbrado a ganar, características indiscutibles de un DuMartelle leal. Oliver, por su parte, mantenía una postura firme, aunque el sudor comenzaba a perlar su frente. Sabía que no podía vencer a Macon con técnica, pero su objetivo no era derrotarlo o participar en esa estúpida competencia