La tensión dentro del palacio real era palpable, y aunque las risas y conversaciones entre los invitados daban la apariencia de una festividad tranquila, los que sabían leer entre líneas comprendían que se estaba librando una batalla invisible. Los juegos de poder, alianzas encubiertas y promesas rotas se movían como piezas de ajedrez, especialmente entre los miembros de la realeza que cada uno buscaba su momento para dar un golpe maestro.
Arlette avanzó con elegancia calculada, cada paso reson