El aire frío golpeando su rostro e invadiendo sus pulmones era justo lo que necesitaba para calmar todas esas emociones molestas que tuvo recientemente, era lo poco que podría escapar considerando que del otro lado de la puerta de la azotea estaba Elián con cuatro sujetos más.
—Clarisse, ¿estás bien? —le preguntó Jeremy al entrar.
Su amiga rezongó y agitó el cabello en el aire.
—No, no lo estoy. Estoy muy molesta y quiero golpear a alguien.
—Entonces no es el mejor momento para hablar, ¿verdad?