La tranquilidad con la que inició la mañana fue sustituida una ola de estrés y desesperación. El personal corría de un lado al otro, los guardias se aseguraban de que la zona fuese segura, todos con sus armas listas en caso de un ataque imprevisto. La Guardia Interna, aquellos en los que Brion más confiaba, se apresuraron a cargar los vehículos con lo necesario. El reloj corría y definitivamente lo hacía en contra de ellos.
―Brion, ¿qué está pasando? ¿Por qué todo mundo está empacando? ―pregunt