―Madre, padre ―Annabeth saludó con una reverencia y luego tomó lugar justo junto a su madre, cómo lo ha hecho siempre―. Seniah, Daliah, Oliver.
―Buenos días a ti también, prima ―respondió con su atención en el teléfono―. Es un gusto que hayas vuelto. Te sentó bien ese retiro.
―Necesitaba un tiempo de paz luego de tanto estrés. Un día más y creo que hubiera explotado mi presión arterial con todo lo de la mansión, pero, en fin, me alegra estar de vuelta y más con tu coronación estando tan cerca.