Durante toda la noche Clarisse no pudo dormir. Temía que, si cerraba los ojos sería atacada cuando más vulnerable estaba, aunque siendo sincera, siempre estuvo indefensa desde que se enteró del embarazo.
Miró a través del ventanal que ocupaba toda una pared, tenía vista hacia el océano, más allá de un gran campo verde y hermoso. El cristal estaba empañado, mientras la lluvia torrencial golpeaba la zona con fuerza. Así ha estado desde la madrugada y por lo visto, el clima no tenía ningún interés